¿Sientes el llamado para mirar en tu interior, aprender a cuidarte y cultivar tu bienestar real?
La persona que somos HOY es el resultado de nuestros hábitos diarios, muchos heredados o aprendidos de forma inconsciente en nuestra familia o entorno. Los hábitos inconscientes que no nos benefician drenan nuestra energía, nuestra voluntad y nuestra atención. Es más, cuando queremos cambiarlos buscando nuestro bienestar, se genera una resistencia interna que limita la forma en la que nos relacionamos con estos nuevos hábitos.
Pensamos ¡No soy capaz! ¡Me da miedo! ¡No puedo! ¡Es difícil!, entre otros. Pensamientos limitantes con los que nos identificamos, y asociamos con nuestra capacidad de aceptarnos y amarnos. Y de alguna forma es cierto, porque si no fueramos nuestros jueces más estrictos, aceptariamos nuestros procesos de cambio desde el amor y la paciencia, sin exigirnos desde un lugar negativo y doloroso. Es decir, sin exigirnos como el mundo hoy lo hace: desde la comparación, la crítica, las burlas y los juicios negativos.
La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar.
Carl Rogers
👉 ¿Cómo puede acompañarte un Coach de Vida en tu proceso interior?
Un coach de vida es un ser humano como tú, con la diferencia de que vivió su despertar espiritual para dar inicio su proceso de formación interior. Esto significó desaprender sobre quien le habian dicho que tenía que ser, estudiar con los mejores coaches y maestros a nivel internacional, sobre sabiduría espiritual, despertar de la conciencia, hábitos coherentes con una vida plena, psicología de los hábitos, voz interior y mucho más.
Durante este proceso, el coach tomó la decisión de desarrollar una vocación interior para acompañar a otras personas en el mismo proceso, pero con la sutileza, de que ahora el cliente es quien tiene el control.
Durante el acompañamiento el coach escucha al cliente y lo guia desde el amor, la paciencia, la claridad, nuevas creencias espirituales sanas y libertad de elección.
No se trata de rapidez, se trata de comprender que cada vida es un alma creada por Dios encarnada en esta tierra, y que cada alma tiene su propio ritmo, sus propios desafíos y sus propias metas que son un llamado desde su interior.
¡La clave no está en la perfección, sino en la consistencia desde un lugar de amor!





